LA RETORICA DE LAS PASIONES
LA RETORICA DE LAS PASIONES
En los medios informativos de la prensa gráfica, hay varias modalidades de “puesta en imagen” de hombres políticos. Tomaré aquí sólo una, que la evolución cultural parece haber condenado al igual que la foto testimonial a un cierto declinamiento. La llamé, hace ya muchos años, como la “retórica de las pasiones” (Verón, 1982).
Son siempre instantáneas del rostro del hombre político:
Gastón Deferre, de aspecto sociable. El título dice:
Marsella.
¿LA CAÍDA?
François Mitterrand, de expresión decidida, mirando el horizonte. Tiene un abrigo y una bufanda roja. La foto ha sido, probablemente, tomada cuando asistía a una ceremonia, un día de invierno. El texto dice:
¿Puede estar abatido?
El “estado de espíritu” del hombre político, captado en una instantánea de su rostro, sirve para calificar una circunstancia política determinada. Se trata de un caso particularmente complejo de la temporalidad fotográfica: la difusión de esa imagen por parte del medio anunciador reenvia al presente de una coyuntura (incluso si los limites están flojos: quizás dentro de un mes la situación que concierne a ese personaje político ya no será la misma). Al mismo tiempo, ese anclaje en el presente de la actualidad no debe nada a las condiciones de producción de la foto: las circunstancias en que fue tomada, aquello que el político hacía en ese momento, etc., no tienen ninguna importancia. Todas las remisiones indiciales son suspendidas.
Esta figura, que sirvió para construir incontables tapas de news en los años setenta, sufrió la suerte de lo político: con la baja del interés de los ciudadanos por su “microcosmos”, tiende a desaparecer de la prensa semanal de información.
En cuanto a las imágenes de los políticos en pose, no abundan en los medios informativos: la pose sólo aparece en el momento de las grandes campañas electorales. La pose es una modalidad típicamente utilizada en los afiches electorales, es decir, en un medio controlado por la formación política que la emite. La pose indica el dominio, por parte de aquel que es representado (aquí, el hombre político) de su propia estrategia enunciativa, mientras que la manipulación del rostro para calificar una situación es un recurso del medio que, a través de la instantánea, arranca al político una expresión no intencional: el medio vuelve en contra del poder su propia figuración.
LA FOTOGRAFÍA CATEGORIAL
La imagen muestra una escena en un restaurant. Al fondo, se ve una joven mujer sentada, sola, en una mesa en la que el mozo está colocando una jarra con agua. El título dice:
MUJERES
La generación sin marido
Se ve un pequeño niño en su banco del colegio. Al fondo, el pizarrón negro. Tiene los ojos cerrados y apoya su cabeza sobre la palma de su mano izquierda. El título dice:
SALUD
Atención! escuela
Un joven médico, con su estetoscópio, está auscultando a un pequeño niño que está delante de él, con el torso desnudo. El título dice:
MÉDICOS
El futuro es de los generalistas
Tres imágenes fotográficas tomadas de NEWS, entre centenas de otras del mismo tipo. Tres problemas sociales, concretizados en el tratamiento de imágenes anónimas. “Aquí una mujer sola”, “aquí un médico generalista”, “aquí un niño cansado”. Parecen imágenes de enciclopedia (”aquí un conejo”, o un cocodrilo). No es esta mujer, este niño, este médico. Es el niño cansado, la mujer sola, el médico generalista. Imágenes que son cuasi conceptos, que encarnan clases lógicas. Operan sobre la dimensión categorial de la evolución individualista: la foto no es más que un soporte a través del cual el lector reconoce su problema, pero ese problema es compartido con otros individuos que pertenecen a su misma categoría social o socioprofesional. En estas imágenes, el “haber estado allí” desaparece totalmente. No es el tiempo que pasa. Es, al contrario, el tiempo que no pasa: el de los problemas que permanecen siempre, que no podemos aun solucionar.
SEMIOLOGÍA Y SEMIOSIS
Ningún análisis inmanente, que sea fenomenológico, semiológico, hermenéutico o cualquier otro, puede captar la diversidad de modalidades de articulación entre la producción y la recepción, entre oferta y demanda, alrededor de una técnica puesta al día a disposición de la sociedad. Pero, cuando el análisis del sentido es conducido en el contexto de una atenta reflexión sobre los movimientos de evolución socio cultural, puede convertirse en una ayuda preciosa para el investigador.
Esto quiere decir que es tiempo de pasar de la semiología a la semiótica. La diferencia histórica entre lo que tratan estas dos denominaciones consiste en que la primera se convirtió en una técnica de análisis de un corpus, mientras que la segunda siguiendo la estela de Peirce es una teoría global de la sociedad y la cultura, localizada sobre la producción de sentido. Una teoría, y no una disciplina: su globalidad (a diferencia de la “semiótica europea”, inspirada en trabajos de Greimas) no corre el riesgo de traducirse como pretensiones imperialistas. La semiótica, en tanto teoría de la producción de sentido, puede (y debe) articularse con las conceptualizaciones de la historia, la antropología, la sociología, las ciencias políticas y la economía.
La semiosis infinita conserva, en nuestras sociedades mediatizadas, la tensión entre dos especies de movimientos, que constituyen de alguna manera la diástole y la sístole de las socio culturas industriales. Movimientos de convergencia entre la producción y la recepción del discurso, por un lado, movimientos dinamizados por la investigación permanente de la articulación entre oferta y demanda. Por otro lado, movimientos de divergencia que resultan de la evolución de la sociedad (evolución que no es determinada más que por los discursos mediáticos) y nutren el desnivel entre producción y apropiación del sentido. Es necesario aferrar a las configuraciones variables entre convergencia y divergencia. Las propiedades “semiológicas” de los discursos no tienen ningún interés por ellas mismas: no son más que productos (más o menos estabilizados) de la semiosis cultural.
ELISEO VERÓN
NOTAS
1 Título considerado de uno de los libros de textos póstumos de Barthes
2 “Fotografía de prensa”: expresión que, como se verá en la última parte del artículo, no quiere decir casi nada.
3 Que esos detalles sean en ocurrencia premonitorios no tiene nada de sorprendente: los títulos expresan el punto de vista del investigador sobre la naturaleza de su tarea.
4 La obra Estructuras sintácticas de Chomsky apareció en 1957, el mismo año que las Mitologías de Barthes; Topics in the teory of generative grammar y Current issues in lingüistic theory, datan respectivamente de 1966 y 1967.
5 Este fracaso administrativo de una aventura intelectual aparece claramente en la historia del nombre de la institución donde la semiología francesa nació, en la Escuela Práctica de Altos Estudios, convertida en Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales. Creado en 1960, el centro sede de la revista Comunicaciones se llamaba CECMAS (Centro de Estudios de Comunicaciones de Masas), dirigido por Georges Friedmann. Este centro se atribuyó como objeto de estudio un objeto social concreto: los medios. Actitud pionera, remarcable, y luego olvidada. En 1972, cambió su nombre por el de CETSAS (Centro de Estudios Transdisciplinarios: Sociología, Antropología, Semiología): el criterio de designación se convirtió, como vemos, en un problema administrativo. Desde 1983, se llama CETSAP (Centro de Estudios Transdisciplinarios: Sociología, Antropología, Política). La semiología desapareció: su inscripción no duró más que una decena de años.
6 Del número 15, para estar completo, me falta agregar mi propio artículo: “Lo analógico y lo contíguo (Notas sobre los códigos no digitales)”. Marca el inicio de una reflexión sobre la teoría de Peirce. Intenté cercar, a partir de un anuncio publicitario, lo que no es icónico en la imagen fotográfica.
7 Cf J. C Passeron, (1991, p. 282), Ver biblio..
8 Sobre el contenido epistemológico de esta posición de enunciación subjetiva de Barthes en La cámara lúcida, ver Leenhardt, 1982.
9 La mirada que podemos tener hoy sobre un retrato fotográfico de Napoleón III está fuertemente marcada por el “haber estado allí”
10 Sobre el concepto de “contrato de lectura” y su aplicación al estudio de la prensa, ver Verón, 1984 y 1985
11 Lo que sigue se aplica sobre estudios del contrato de lectura de numerosos títulos de la prensa semanal de información. Estos estudios no fueron publicados.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
BARTHES, Roland, Mitologías. París, Seuil,1957.
“El mensaje fotográfico”, Comunicaciones, n° 1, 1961.
“Retórica de la imagen”, Comunicaciones, n° 1, 1961.
La cámara lúcida. Nota sobre la fotografía. París, Cahiers du cinema Gallimard-Seuil,1980
CORBIN, Alain, “Ranuras”, en Philippe Aries y Georges Duby (eds). Historia de la vida privada. París, Seuil, vol 4, 1987.
GOODMAN, Nelson, Lenguajes del arte. París, Ediciones Jacqueline Chambon, 1990 (1ª ed en inglés: Languages of art, l968)
GREIMAS, Algirdas Julien, “Condiciones de una semiótica del mundo natural”, Lenguajes, junio 1968, n° 7
LEENHARDT, Jacques, “La fotografía, mirador de las ciencias humanas”, Comunicaciones, n° 36, 1982.
LINDEKENS, René, Ensayo de semiótica visual. París, Kliencksieck, 1976.
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“Más allá de la analogía, la imagen”, Comunicaciones. París, Seuil, n° 15, 1970.
Lenguaje y cine. París, Kliencksieck, 1971.
PASSERON, Jean Claude, “Los ojos y las orejas”, una propuesta de JC Passeron, M Grumbach y al, El ojo en la página. París, Biblioteca pública de información, Centro Georges Pompidou, 1984.
El razonamiento sociológico. El espacio no popperiano del razonamiento natural. París, Nathan, 1991.
PORCHER, Louis, Introducción a una semiótica de las imágenes. Sobre algunos ejemplos de imágenes publicitarias. París, Credif Didier, 1976.
ROUILLE, André, “La pintura, rival de la fotografía”. Crítica, agosto septiembre 1985, Tomo XLI, n° 459 460.
VERÓN, Eliseo, “Para una semiología de las operaciones translingüísticas”, VS Quaderni du Studi Semiotici. Milano, n° 4, pp. 81 100, 1973.
“Pertinencia (ideológica) del código”, Degres. Bruselas, n° 7 8, pp 1 13, 1974.
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“Cuando leer es hacer: la enunciación en el discurso de la prensa escrita”, Semiótica II. París, Instituto de Investigaciones y Estudios Publicitarios, pp. 33 56, 1984.











